Uno de los errores más frecuentes que vemos en las obras de Lo Prado es asumir que un cálculo de empuje lateral hecho en gabinete es suficiente para garantizar la estabilidad durante toda la excavación. El terreno responde de forma distinta cuando empieza a perder confinamiento, sobre todo en las arcillas expansivas y depósitos de ceniza volcánica que aparecen en varios puntos de la comuna. Nuestro monitoreo geotécnico de excavaciones no se limita a instalar equipos; partimos por entender la microcuenca y la historia de carga del predio. A partir de datos reales de deformación, inclinometría y piezometría, ajustamos las fases de excavación y los puntales. En suelos blandos cercanos al corredor de la Ruta 68, donde las vibraciones del tráfico pesado influyen en el comportamiento del suelo, complementamos el ensayo CPT para definir la resistencia al corte no drenada.
Un monitoreo en tiempo real permite ajustar la secuencia constructiva antes de que una deformación milimétrica se convierta en una falla de servicio.
