Cuando el compactador de pisones automático empieza a golpear el molde CBR en nuestro laboratorio, sabemos que de ese ritmo constante va a salir un número que define todo el perfil de la carpeta de rodado. En Lo Prado trabajamos con prensas de carga calibradas que aplican la penetración a 1.27 mm por minuto, midiendo cada kiloNewton hasta que la muestra dice basta. El distrito, con sus 96 mil habitantes repartidos en poco más de 6 kilómetros cuadrados, tiene una densidad que obliga a diseñar calles y pasajes con datos reales de resistencia, porque el tránsito diario no perdona una subrasante mal caracterizada.
Hacer un ensayo Proctor previo nos da la humedad óptima de compactación, y cuando el terreno muestra mucha fracción gruesa complementamos con una granulometría completa para no ensayar a ciegas.
El CBR no es un número mágico: es la respuesta del suelo cuando lo cargas igual que lo va a hacer un camión cargado al frenar.
