El sector poniente de Santiago tiene sus propias reglas bajo tierra, y en Lo Prado las conocemos de cerca. La combinación de gravas arenosas densas típicas del abanico aluvial del Mapocho con la actividad sísmica que Chile impone, obliga a que un diseño de muros de contención no se resuelva con una fórmula genérica. Acá el talón del muro trabaja distinto si estás cerca del eje de Neptuno o más hacia los bloques residenciales de Blanqueado, y un mal cálculo del empuje activo durante un evento como el de 2010 te puede costar el colapso progresivo de un desnivel. Nuestro equipo técnico aborda cada proyecto desde la mecánica de suelos local, integrando la microzonificación sísmica cuando el muro supera los tres metros de altura o está próximo a viviendas existentes, para no dejar margen a la sorpresa.
En la zona poniente de Santiago, el 90 % de las fallas en muros que revisamos vienen de subestimar el drenaje y no de un error de armado.
