Lo Prado se asienta sobre depósitos aluviales y fluviales típicos del poniente de Santiago, con intercalaciones de gravas arenosas y estratos finos que pueden complicar una excavación más de lo que parece. La napa freática suele aparecer entre los 6 y 12 metros de profundidad en varios sectores de la comuna, y la aceleración sísmica efectiva de diseño no es un detalle menor cuando se trabaja a más de 4 metros de profundidad. Para proyectos de edificación con subterráneos o colectores enterrados en Lo Prado, el diseño geotécnico de excavaciones profundas integra desde la caracterización del perfil estratigráfico con sondajes SPT hasta la definición de presiones de poros y deformaciones esperadas en el contorno. En nuestra experiencia, las sorpresas más caras vienen de asumir un suelo homogéneo sin revisar la variabilidad lateral que muestran los ensayos de campo. Por eso insistimos en una campaña que capture esa heterogeneidad, sobre todo si la excavación colinda con viviendas de albañilería antigua, que abundan en las calles más tradicionales de la comuna.
En el poniente de Santiago, ignorar la variabilidad lateral del suelo entre dos sondajes puede costar más que todo el estudio geotécnico junto.
