La transición brusca entre la planicie aluvial del río Mapocho y las estribaciones cordilleranas define el subsuelo de Lo Prado. No es raro encontrar depósitos de ceniza volcánica mezclados con gravas fluviales en una misma ladera. Esa heterogeneidad, sumada a pendientes que fácilmente superan los 15 grados en los bordes de cerro, convierte cualquier corte de terreno en un desafío. En nuestra experiencia, ignorar la presión de poros tras una lluvia intensa es el error más común que vemos en proyectos locales. Por eso un análisis de estabilidad de taludes serio parte siempre del reconocimiento geológico fino y no de un modelo genérico. Complementamos esa etapa con ensayos de granulometría para entender el drenaje interno del material.
La estabilidad en Lo Prado no se define por el ángulo del talud, sino por el control del agua subsuperficial y la resistencia al corte de las cenizas volcánicas.
