Lo Prado tiene dos realidades de suelo muy marcadas. Hacia el norte, cerca de la Ruta 68, aparecen gravas fluviales del Mapocho que drenan bien y se clasifican rápido. Pero al sur de San Pablo, donde la densidad urbana es mayor, el terreno cambia a limos arcillosos de la cuenca que retienen humedad y requieren hidrómetro sí o sí para completar la curva granulométrica. El análisis granulométrico por tamices más hidrómetro resuelve esa dualidad en una sola campaña de laboratorio, porque la norma NCh1508 pide la curva completa desde las gravas hasta la fracción fina bajo 0.075 mm. En obras de edificación, vialidad o urbanización dentro de la comuna, clasificar bien el suelo desde el principio evita sorpresas con la capacidad de soporte. Muchas veces el contratista asume que es grava y después aparecen bolsones de limo que frenan la faena. Nosotros trabajamos con el equipo calibrado bajo NCh 165 y D6913, entregando resultados en 48 horas hábiles con informe firmado por ingeniero responsable. Para complementar el perfil, en campañas de exploración más extensas se puede cruzar con ensayos de SPT cuando la profundidad lo exige.
Sin la fracción fina por hidrómetro, clasificar un suelo de Lo Prado es jugar a adivinar entre limo y arcilla.
