La depresión intermedia donde se asienta Lo Prado esconde suelos finos con serios problemas de capacidad de soporte. Lo vemos a diario en el laboratorio: limos y arcillas que con la humedad invernal de la cuenca de Santiago pierden resistencia de inmediato. Para la construcción en la comuna, el diseño de columnas de grava se vuelve una herramienta de primera línea. Esta técnica de mejoramiento masivo compacta el terreno circundante y drena el exceso de presión de poros. En una zona donde el sello de fundación a veces no supera los 0.8 kg/cm² en estado natural, recurrir a un ensayo CPT permite mapear la estratigrafía blanda antes de definir la malla de columnas. Así dimensionamos el diámetro y la profundidad exacta para alcanzar el estrato competente, algo crítico bajo los 447 metros de altitud media de la comuna.
En suelos finos de la cuenca, una columna de grava mal diseñada puede generar asentamientos diferenciales peores que no haber hecho nada.
