El martillo Proctor de 2,5 o 4,5 kg cae 25 o 56 veces sobre tres capas de suelo dentro de un molde normalizado de 944 cm³. En Lo Prado, donde los suelos finos de la formación Santiago predominan en los sectores cercanos a las rutas 68 y 5, la compactación controlada define si un relleno estructural resistirá las cargas de servicio o perderá rigidez con las primeras lluvias. Nuestro laboratorio móvil desplaza el equipo completo —desde tamices la normativa técnica aplicable #4 hasta el horno de secado— a faenas en toda la comuna, ejecutando tanto el ensayo Proctor Normal como el Modificado conforme a la NCh 1534.Of2009. La densidad seca máxima y la humedad óptima que obtenemos se convierten en la referencia ineludible para el control de terreno con densidad cono de arena, cerrando el ciclo entre laboratorio y compactación real en obra.
Con más de 440 mil habitantes en el sector poniente, Lo Prado concentra proyectos de edificación en media altura y obras viales que exigen certificación de compactación al 95% o 100% del Proctor Modificado. El clima mediterráneo de la cuenca, con estiajes prolongados y lluvias intensas en invierno, somete a los suelos compactados a ciclos de humedecimiento y secado que solo una curva Proctor bien definida permite anticipar.
La humedad óptima de un suelo fino en Lo Prado puede variar de 12% a 22% entre estaciones: el ensayo Proctor Modificado captura esa sensibilidad antes de mover un metro cúbico de relleno.
